Salvando el planeta con un consumo responsable

No sabríamos decir exactamente en qué momento sucedió, pero progresivamente el estilo de vida de la humanidad y nuestro modelo de consumo empezó a dejar una marca insana en nuestro planeta. Afortunadamente, cada vez somos más los que sentimos la preocupación por hacernos responsables de nuestras acciones y de cómo ellas influyen en el medio ambiente y en nuestras sociedades. Ya es una realidad un nuevo perfil de consumidor: uno más informado, comprometido y consciente.

La riqueza e importancia del consumo responsable

Nuestro modo de consumir, particularmente en lo que al sector de la moda se refiere, repercute directamente en el bienestar medioambiental y social. Cada año se fabrican 100 mil millones de prendas de ropa y, en promedio, cada persona compra 60% más de artículos de vestir que hace 15 años y los conserva la mitad de tiempo. La moda rápida o “fast fashion” ha convertido a la ropa en objetos de usar y tirar, evidenciando un grave problema de uso de materias primas y de generación de residuos.

El consumo innecesario y desmedido se refleja en muchos entornos y sectores, con graves consecuencias para, por ejemplo, los “pulmones” del planeta: las selvas tropicales de Indonesia, la Amazonia o los bosques boreales, los cuales están siendo arrasados para la obtención de materia prima demandada por distintas industrias. La manera más viable de revertir esta situación es teniendo una conciencia sostenible, esa que nos invita a consumir de manera adecuada, a tomar decisiones de compra más acertadas y a informarnos de la procedencia de lo que adquirimos.

Se hace inminente el surgimiento del consumidor responsable. Según Elkington y Hailes, “El consumidor responsable es aquel que evita productos que ponen en riesgo la salud del consumidor o de otro, causan daño significativo al medio ambiente durante la manufactura, su uso o desperdicio, consumen una cantidad desproporcionada de energía, causan un desperdicio innecesario, usan materiales derivados de especies o ambientes amenazados, así como aquellos que implican un maltrato innecesario de animales o que de manera adversa afectan a otros países”.

Esta noción sobre el consumo verde se amplifica cuando el aspecto ético y moral aparece como variable en la toma de decisiones de compra. Ahora, una compra sostenible no solo involucra temas de materia prima, sino que, además, incluye también aspectos personales como la responsabilidad social de las empresas, su contexto socioeconómico y cultural o las prácticas que van más allá de la producción de bienes o servicios.

TRE te invita a reflexionar sobre el consumo responsable

La influencia de los consumidores y sus elecciones de compra tiene una fuerza increíble en cuanto a motor de cambio real se refiere. Con el simple hecho de prestar más atención a lo que estamos comprando, de informarnos de su procedencia, de entender cómo vamos a desechar o reciclar ese producto una vez no nos sea útil en el futuro, estaremos contribuyendo a mejorar la crisis medio ambiental y social que día a día crece y destruye nuestro planeta.

Tengamos siempre presente que las pequeñas acciones de muchas personas al mismo tiempo son las que verdaderamente tienen una influencia a gran escala.

Y ahora te preguntarás, ¿cómo puedo, hoy y ahora, ser un consumidor más sostenible y consciente? Aquí nuestros pequeños consejos que sabemos harán grandes diferencias:

  • Conoce la procedencia del producto y de qué materiales se compone. Materiales como el cáñamo o el algodón orgánico son muy sostenibles.
  • Averigua sobre su lugar de producción y manufactura y escoge, siempre que tengas la posibilidad, productos que se fabriquen de manera local.
  • Infórmate sobre las relaciones laborales y derechos humanos de las personas involucradas en el proceso de producción de la pieza o, en su defecto, de las políticas de la empresa que la desarrolla.
  • Evalúa la transparencia en la comunicación de los valores éticos de la empresa: si están haciendo las cosas bien querrán mostrarlo orgullosos, ¿no?
  • Piensa en la durabilidad del producto.
  • Ten en cuenta el ciclo de vida y reciclaje de la pieza.

Un cambio positivo en el estilo de vida se logra con pequeños hábitos y acciones. Por eso, queremos invitarte a que, poco a poco, adoptes prácticas sostenibles en tu día a día: consumir de manera responsable, exigir información acerca de los productos y hacer las reflexiones expuestas en este artículo. Practiquemos la conciencia contemporánea que exige nuestra época y que demandan nuestro planeta y nuestras sociedades.

Transformemos nuestro planeta a través de nosotros mismos.

 

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